Creaciones a medida: Lambretta Super Sprinter
En la Jornada de Puertas Abiertas del Centro Lambretta de Rimini (Italia), Jesco conoció a una auténtica leyenda del scooter: Alberto Ancillotti, de Florencia. Su nombre está indisolublemente ligado a una de las transformaciones de Lambretta más espectaculares de los años 60: la Lambretta Super Sprinter, con la que estableció un récord mundial en 1966. Marco, uno de los propietarios del Centro Lambretta de Rimini, tuvo la amabilidad de ofrecerse como traductor. ¡Muchas gracias, Marco!
Por aquel entonces, viajamos a Elvington (Inglaterra), a un aeropuerto en desuso. En la pista, Ancillotti alcanzó una impresionante velocidad máxima de 172 km/h con su scooter, una marca que en 1966 no era nada habitual. El récord se estableció como parte de una carrera de velocidad en la que el objetivo era alcanzar la velocidad máxima en una distancia corta.
Inspirado por la moto
Para su intento de récord, Alberto tomó una decisión consciente a favor de un Chasis Lam bretta, y en contra de una Vespa. La razón estaba clara: el chasis Lambretta tenía un diseño más similar al de una moto y ofrecía mayor estabilidad que su homólogo Vespa. Esto sentó las bases de una máquina de sprint sin concesiones.
La transformación del Motor es especialmente interesante desde el punto de vista técnico. Basado en un cilindro original, se modificó por completo, se ampliaron y rediseñaron los conductos de transferencia. La cilindrada se aumentó a 240 cc. Gran parte del trabajo se hizo a mano: el padre de Ancillotti fabricó él mismo los Arbustos, Piñones y otras piezas, incluido el piñón delantero. Transmitió estos conocimientos técnicos a Alberto y a su hermano.
Debido a la falta de un banco de pruebas, era difícil cuantificar con precisión las prestaciones en aquel momento, pero el resultado final estaba claro: 172 km/h en recta - con un clásico encendido rompedor.
El Escape como clave
Otro aspecto destacado fue el Escape desarrollado especialmente. Se desarrolló un Escape Racing sobre la base del escape original Lambretta. El Codo se desarrolló de nuevo y se introdujo en la caja original. Ésta se amplió para crear más volumen. El tubo de escape también se redimensionó para ajustar la contrapresión. En principio, Ancillotti había desarrollado un primer Escape de caja del tipo que sólo se consolidaría en la escena del tuning 40 años más tarde.
Alberto Ancillotti personifica una época en la que se unían la creatividad técnica, la artesanía y la pasión por las carreras. Su Lambretta Super Sprinter no es sólo una pieza de la historia del automovilismo, sino también un símbolo de las posibilidades ilimitadas de la personalización, en el espíritu de Custom Creations.